Cómo hacer que un cambio sea duradero

por María Ibars  11-04-2020

Cuando una persona que padece una enfermedad decide participar en un estudio científico sobre una medicina que, quizá, le pueda ofrecer curación o alivio, sabe que la medicina que recibirá puede ser real o simple azúcar.

Un retiro es la mejor forma de aplicación del efecto placebo

Cómo hacer que un cambio sea duradero

Lo que revelan estudios de todo el mundo es que, funcione o no la medicina de  turno, el efecto placebo sí que es real. Las personas mejoran de sus síntomas al tomar una pastilla de azúcar. El potencial del ser humano, sus capacidades y posibilidades están aún por desentrañar. ¿Qué hace que la persona mejore? ¿Su creencia en que va a mejorar? ¿O hay algo más? 

Lo cierto es que los efectos beneficiosos de su creencia en que va a mejorar no  duran mucho. En algunos casos, apenas 24 horas. ¿Por qué? Porque vuelven a enfrentar su vida cotidiana: su casa, su entorno, sus amigos... Todo a su alrededor le recuerda su antigua manera de pensar, le recuerda sus síntomas y que tiene  una enfermedad latente, o dormida. Y voilá, la enfermedad regresa. 

Hacer un retiro supone un cambio de escenario, alejarse por un día o varios del  entorno en el que habitualmente nos movemos y somos: encontramos otro aire,  otros colores, otra temperatura, otras caras, otra comida, otros hábitos... 

Y aquí ocurre la magia. Uno puede realizar cambios significativos durante un  retiro y que, además estos cambios sean duraderos, permanentes. 

Durante un retiro nos abrimos al infinito mundo de posibilidades que alberga  nuestro interior. Puedo cuestionar mis pensamientos y creencias si estos van en una dirección contraria a la que realmente quiero ir. Puedo cuestionar mis hábitos al experimentar formas más saludables de vivir y comprender el mundo. 

Puedo decir adiós a pautas de comportamiento y emociones nocivas que se  repiten en mi día a día, al darme cuenta de que hay otras formas, otros caminos, otra manera de sentirse. 

Un retiro es una puerta al crecimiento. Sea del tipo que sea, y la actividad que se  haga durante el retiro, éste ofrece de por sí la valiosa oportunidad de poder mirarnos en el espejo y enfrentar todos aquellos aspectos de la vida que nos resultan molestos, que suponen una carga o un peso del que no sé cómo desprenderme. El cambio de escenario ayuda. La actividad ayuda. El descanso y la buena comida, ayudan. La guía de alguien ayuda. Estar en un entorno seguro, al lado de personas que vivencian y desean lo mismo que yo, ayuda. Y, sobre todo, encontrarse con que uno posee fuerzas y cualidades que no creía tener, ayuda a que los cambios que uno experimenta durante un retiro, se hagan palpables y más fáciles de implementar en la vida cotidiana.

Escrito por Héctor Lajprem


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