Herramientas que exigen la vocación de querer sanarnos para sanar el mundo. Pues el mundo es un reflejo de nuestro mundo interior.

Beatriz Calvo Villoría

Vivo en intensa autoindagación para responder a esa pregunta acerca de lo que realmente uno es. Mientras la respondo, os resumo el currículum que define una parte de mi ser, a partir de mis grandes amores. Amo la palabra,por eso me dedico a escribir. A veces me defino como una pastora de palabras, que las deja pacer en los pastos de los significados y de las etimologías, para trasnhumar con ellas, fertilizando la tierra con semillas de reflexión, siempre cargadas de una poética, que llevo en el zurrón de veintiséis años de vivir en la naturaleza. Amo la naturaleza,vivo en montañas desde hace más de veintiséis años. Soy una pertinaz montaraz que teje entre la belleza de las montañas proyectos donde lo colectivo ha sido la característica esencial. Amo al prójimo como a mi misma,por eso, entre otras cosas, practico Chi Kung desde hace seis años, pues con este arte milenario aprendo la ciencia del equilibrio, a respetar y a conocer el templo de mi cuerpo, el cual alberga un espíritu que tiene hambre de Cielo y que se arraiga con fuerza en las profundidades de la Tierra.

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